Así es como suele pasar muchas veces, que cuando menos lo esperas te encuentras con alguna que otra sorpresa, y eso es lo que hoy vamos a hacer, sorprendernos, pero para bien.
Siempre hay maneras de dar utilidades decorativas a elementos que a simple vista no tienen una función tal. Pues hoy le toca el turno a las viejas cajas de madera. Si, esas cajas de madera utilizadas para comercializar fruta, verdura... y que podemos ver como algo poco práctico.
Pues no, porque si utilizamos imaginación y le damos un toque creativo, podremos crear espacios únicos, diferentes, y muy muy personales, de modo que unas simples cajas se conviertan en una alacena, perfecta para decorar nuestra cocina. Si además completamos con la decoración de la vajilla, con un tono blanco como en este caso... pues resulta que unas simples cajas ya no son tan simples.
Sin salir de la cocina, podemos dar un toque muy vintage, utilizando a modo de estante una de estas cajas, en la que además para potenciar esa idea de otro tiempo, podemos colocar un viejo anuncio de época, ahora que son tan fáciles de encontrar.
Ya que nos hemos puesto a colocar, podremos crear una zona de almacenaje muy práctica, o un zapatero, en el que la viveza de colores y la colocación distribuida por la pared den un aire informal, desenfadado, pero a la vez muy acogedor.
Zapatos perfectamente colocados, pero de un modo diferente.
El orden es fundamental, y en este caso tenemos unas aliadas perfectas, las cuales por sí solas, incluso sin necesidad de restauración, o de lacado son capaces de llenar estancias, en este caso una librería por ejemplo que podríamos colocar en una de nuestras habitaciones pero que con los complementos perfectos, decoraría sin duda un salón.
Tampoco sería necesario utilizar demasiadas cajas, puesto que como véis, las composiciones pueden ser de diferentes tamaños, al ser un elemento tan modular facilita la tarea, sin dejar de dar personalidad, que es lo que siempre pretendemos.
De modo que una librería perfecta puede salir del mero apilamiento de cajas, se trata de darle un aire personal, y en este caso se complementa con las mesillas y la misma cama, un modo original de mantener al orden la habitación de invitados por ejemplo.
Por supuesto, que es posible además dar un uso a estos artículos más allá del almacenamiento, por ejemplo componer nuestra mesa de centro, al cual poder colocar o no un cristal encima, sin duda una idea fantástica para dejar nuestras revistas siempre a mano del sofá.
Y no olvidemos lo útil que puede ser disponer de un puf en el salón, siempre necesario cuando no tenemos un gran sofá.
Todos tenemos derecho a una sorpresa al día (grata sorpresa, por supuesto). Así es que comenzad a colocar cajas en lugares inusuales, seguro que será un buen modo de contribuir.
Feliz Día









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